—También será el último libro que leeré, en mi vida
—respondió Pacheco, que en esa mañana, pensaba en las combinaciones de sus
pensamientos. En cosas que le pasaron de niño, intrascendentes.
—Estamos solos en los últimos días —dijo Pacheco.
El librero escribió en su cuaderno de notas, melancólico: “Yo
no fui atrapado por la Gestapo. No estuve en una habitación blanca. No me dejaron
en silencio todos los días…”. Quiso continuar escribiendo pero perdió
inspiración.
Pacheco es un anciano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario