miércoles, 30 de julio de 2014

3. Pacheco lee “Moby Dick” de Herman Melville

—“A veces siento que mi cuerpo no es más que las heces de mi mejor ser” —lee Pacheco.

El librero está tomando un té de menta. Se toma su tiempo para degustar el sabor que tantos recuerdos le trae.

—A eso es lo que me refiero, amigazo —dice Pacheco—. Antes de salir a dar batalla contra la gran ballena blanca, uno necesita de cierta condición. Y eso es, sentir lo que uno es, más allá de su cuerpo. ¿Me explico?

El librero sopesa la pregunta con calma, cruzando los dedos de las manos por encima del abultado vientre. Mirando sus estantes llenos de libros usados, contesta: —Yo no puedo hacer eso. Necesito de mi cuerpo. Y por más libros que lea sobre el espíritu, me es difícil comportarme como un espíritu. Eso que el narrador de Melville llama “su mejor ser” me es inalcanzable. Me conformo con ser este cuerpo y con esa certeza vivo de la mejor forma posible.

Pacheco regresa el libro de Melville a su estante.

—Bueno, amigazo, yo no soy como usted. Yo necesito ver cada día como una partida en busca de la gran ballena blanca. Necesito despertarme buscando a “mi mejor ser”. Perdonará usted esta discrepancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario